
Escuché con atención al señor Presidente en las propuestas que hizo en la ciudad de Concepción y dos de sus proposiciones me llamaron poderosamente la atención.
Una de ellas, pienso que debe ser un error de los asesores del señor Presidente, en cuanto a las cifra que destinó para reparación de más de 200.000 viviendas de las zonas afectadas por el gran terremoto de febrero.
Se indicó que $ 8000.000.000 se destinarían para las 200.000 familias con daños en sus viviendas.
Veamos, $ 8.000.000000 lo que dividido por el número de viviendas da $40.000 por vivienda, lo que alcanza para casi absolutamente nada, si es para reparación, ya que el metro cuadrado de construcción vale al menos 10 UF.
La IX Región se excluyó de políticas de vivienda y se quitarán subsidios para destinarlas a la reconstrucción. Este era un programa social de la presidenta Bachelet, que beneficiaba a muchos hogares en la zona.
$10.000.000.000 el año 2010 que ayudaría a cerca de 6.000 familias. Sin esta ayuda les será muy difícil reparar sus viviendas. Para reparar el subsidio entregado por el estado era menor que para ampliación y el dinero ahorrado también era diferente.
Ahora si uno divide $10.000.000.000 por 6.000 esto dará la suma de $ 1.666.000. Dinero que ayudaría a construir una pieza o reparar una vivienda.
Creo realmente que con los $ 40.000 no se esta ayudando a la reconstrucción del país, más bien se esta creando falsas expectativas que no ayudaran a nadie.
Otra de sus afirmaciones, el Presidente dijo se enajenaran medios con que cuenta el país- no se empleó la palabra privatización, que es la adecuada y que es una imposición de la Sofofa. El terremoto sirve de justificación para terminar por privatizar todo, de entregar en bandeja lo que queda de la riqueza nacional a los grandes consorcios privados.
El gobierno no ha tomado en cuenta la idea de la izquierda y de muchas otras organizaciones, de aumentar el royalty a las empresas mineras.
Con esto se podría reunir $ 25.000.000.000 en 10 años, sin endeudarse ni vender el patrimonio nacional. Con este dinero es posible realmente reconstruir el país, sin hacer caer sobre las espaldas de los trabajadores este gigantesco costo.
Lo que es bueno para los trabajadores, no es bueno para los grandes empresarios. Y eso lo saben en el actual gobierno de gerentes.