
El gobierno aparece como el defensor a ultranza de la libertad y la igualdad en todos los ámbitos, en cambio hay sectores de oposición que están en contra de ella. Esto se ha hecho evidente en la discusión sobre la educación y el rol del Estado.
No se puede estar en contra de la libertad de elegir el colegio, la universidad, el trabajo, lo que desea uno comprar, el lugar de vacaciones, donde se quiere vivir etc etc, esto no tiene discusión.
Pero veamos, la mayoría que gana salarios que apenas le permiten sobrevivir no tiene libertad de elegir lo que quiere. En realidad esto es una mentira que a veces la creemos a pie juntillas. Pero la realidad es otra.
El elegir donde trabajar, no pasa más de ser un deseo, hay tanta cesantía que la mayoría de las veces se acepta el trabajo que hay, además si se tiene trabajo hay que cuidarlo. Cuando se tiene más de cuarenta años se tiene que soportar todo, hasta la rebaja de sueldo.
La libertad para elegir colegio que se desea para los niños, depende de nuestra situación económica, ya que debemos pagar la matricula, mensualidades, y traslado. Y si se tienen varios niños el problema es peor. Si no tenemos el dinero para ello de que libertad me hablan.
Igual sucede a los jóvenes que deseen estudiar en una universidad, donde la mayoría preferiría las “U” mejor evaluadas, que naturalmente tienen mayor exigencia de notas y puntajes en la PSU. Los aranceles son elevados. De tal forma que el muchacho o muchacha que viene de un liceo municipal y no obtiene becas o crédito, termina con su sueño universitario. Así que la tan ponderada libertad de elegir queda en nada.
Se han creado más “U”, las privadas en las cuales las exigencias son menores, pero cobran como si fueran las mejores, aquí hay que ir obligatoriamente al famoso crédito con aval del Estado, de tal manera que el deseo de tener un hijo o hija universitaria choca con la realidad. Si logra titularse quedará con una deuda por varios años, sin asegurar un trabajo adecuado a sus esfuerzos.
Como se puede ver la tan pregonada libertad de elegir queda en nada si no se tiene dinero.