
Hemos escuchado el mensaje presidencial del señor Piñera, Presidente de Chile que en general, no trae ninguna novedad. Vemos una gran retórica, grandes promesas, un llamado al patriotismo, a la unidad en la reconstrucción del país, apoyar lo propuesto por el ejecutivo.
Tres cosas nos llaman la atención de su extenso discurso.
La primera, la poca mención a los pueblos originarios. Teniendo en cuenta que vivimos en una región donde existen grandes problemas entre el Estado y el pueblo, mapuche. Seguimos actuando como si en la región no cohabitaran dos etnias. Donde se necesita una solución política, reconociendo oficialmente la existencia de un Estado Pluriétnico y no sólo pluricultural. En definitiva el problema continuara, al gobierno sólo le interesa la asimilación del pueblo mapuche y la represión contra los que quieren autonomía.
Al reconocer el trabajo realizado por los expresidentes de la Concertación, queda claro que pretende seguir con la política de los consensos que tan buen resultado ha dado a la derecha. Se espera aprobar las leyes sin la menor participación de las organizaciones sociales.
La ley de educación que en la práctica asegura la privatización de la enseñanza, fue aprobada de esta manera, desconociendo la revolución de los pingüinos y el aporte que hizo la comisión que nombro el propio gobierno. Un pacto entre gallos y medianoche.
Ayer la Cámara de Diputados aprobó la ley de donaciones, por 100 a favor y 2 abstenciones , favoreciendo a los grandes empresarios.
El discurso del Presidente, da a entender a los chilenos lo ejecutivo, y la rapidez con que resuelve los problemas su gobierno. Hablo de las 45.000 medias aguas construidas en un tiempo record, aunque olvido mencionar el aporte de “Un techo para Chile”.
Y justifico su programa de privatizaciones debido al terremoto y maremoto, pero esto es lo anhelado por la derecha, vender todo lo creado por el pueblo chileno durante décadas a las trasnacionales. Se dice que se venderán los activos prescindibles, entre ellos Edelnor (electricidad) y la parte que aún mantiene el estado en las Compañías de Agua Potable, además de privatizar los hospitales.
No se dice al país cuando recibe el estado por estos “activos prescindibles” al año. Estas son compañías que generan buenas ganancias.
Esta es una ola privatizadora que las organizaciones sociales deben detener. No es justo que la reconstrucción la paguemos los trabajadores.
Es importante que la CUT regional y los diferentes Sindicatos, discutan y expresen su opinión. Deben aportar más quienes tienen grandes ganancias.