
La marcha de las candidaturas a la presidencia van viento en popa. Preocupados de levantar imágenes positivas de los candidatos y no de los problemas reales de la gente. Hay cuestiones realmente de farándula, chismografía barata. Veamos, los diarios y la derecha han levantado la candidatura del Diputado “díscolo”. Una canción muy antigua dice: “la copucha, la copucha, la copucha va creciendo…… la copucha reventó. De un dos % en un cerrar de ojos llegó por sobre los dos dígitos.
La Alianza llama a una conferencia de prensa para pontificar sobre esto, Iván Moreira pinochetista a ultranza, declara que este es un grave problema de Frei, que Enríquez le quitará electores. Si la cosa es así, debieran estar contentos, eso les aseguraría el triunfo del empresario Piñera. Pero al parecer las cosas son inciertas y existe la posibilidad que el hijo pródigo vuelva al redil.
En el país hay huelgas de gendarmes y de profesores y para los políticos lo más importante es el dilema de la Concertación o de un pequeño grupo de ella.
Y seguimos con importantes movidas de la clase política nacional, pasan a primer plano en los medios de comunicación, o sea son gran noticia en la TV. El Senador pinochetista Almirante Arancibia renuncia ante la evidente posibilidad de perder su senaduría y ofrecio su cupo a Lavín, un hombre de peso en la UDI. Que generosidad la de el Almirante o su actitud es impedir el posible triunfo del candidato de RN. Es la política de capa y espada, la zancadilla.
Pero hay una que ya es imposible, la critica que hace el Presidente de Renovación Nacional a la Presidenta Bachelet en relación a la visita a Holanda. En carta envíada al El Mercurio:"No digo que la detención de ella (Bachelet) junto a su madre (Ángela Jeria) en Villa Grimaldi fuese bueno, es malo, pésimo y arbitraria, pero no le pasó gran cosa” Ello por la visita que hiciera la presidenta donde estuvo escondida Ana Frank, que finalmente fue capturada y asesinada por los nazis. Recordemos que Bachelet estuvo detenida junto con su madre en Villa Grimaldi.
“comparar esa situación con Ana Frank es un despropósito absolutamente loco. Restablecer el eterno resorte de la izquierda chilena de ser víctimas de persecuciones y brutalidades como si no tuviesen nada que ver con el 73. Ellos son siempre víctimas. Esto se usa para política interna y sacar ventaja”.
Larraín se retrata de cuerpo entero en defensa irrestricta de sus intereses de clase, trata, de justificar las brutales persecusiones que llevo adelante Pinochet contra los trabajadores, la tortura, las desapareciones. Todo lo que hizo Pinochet esta justificado fue hecho contra los enemigos de la patria.
Es tan condenable lo hecho por Pinochet, como lo realizado por Hitler, asi lo vemos la mayoría de los chilenos. Sin embargo no le ve así Larraín. Al parecer los derechos humanos no tienen importancia para él.
Lo preocupante es si tenemos a Piñera de presidente, y a Carlos Larrín, en su gobierno volveremos a las andadas, pues a la presidenta “no le paso gran cosa”.