
El 26 de junio de 2009 un hecho de transcendental importancia para los pueblos de America morena, el pueblo hondureño encabezado por su presidente señor Zelaya recuperaron los papeles electorales, material decomisado por la Fiscalía general. Que tenían retenidos los militares en la base aérea “Hernán Acosta Mejías” que participaban en el golpe de Estado.
Miles de trabajadores, campesinos, indígenas, profesionales marcharon hacia la base, sólo con sus convicciones de tener derechos y estos deben ser respetados. Los militares se vieron ante la disyuntiva de masacrar a los manifestantes, junto con el presidente de la República o entregar lo requerido por las autoridades legítimas del pueblo hondureño.
Los que fueron a exigir sus derechos iban desarmados, sólo armados de sus convicciones democráticas y de sus derechos. Los militares armados dispuestos ha apoyar a los golpistas, que nunca han titubeado en masacrar a su propio pueblo, los fusiles, las ametralladores, las pistolas listas, esperando la orden fratricida. La gente avanza pecho descubierto, firme la mirada, sin armas sólo las manos firmes y limpias del pueblo trabajador.
Se escucha el grito de O”Higgins “O morir con honor o vivir con gloria” o también “patria o muerte venceremos” de los cubanos, en toda América. La libertad no se implora se conquista, los que van con el Presidente están a dispuesto a todo, sólo la muerte les impedirá avanzar.
Se abre la puerta de la base aérea.
El comandante de la base reconoce que el Presidente es el comandante en jefe de las FF AA y entrega los materiales decomisados.
El Presidente ¿UD desconoce la orden de la fiscalía?
Si responde el oficial y entrega los materiales.
Ahora continúa el proceso electoral y el pueblo podrá elegir entre llamar a una Asamblea constituyente o continuar con la actual Constitución. A lo que la oligarquía hondureña se oponía por todos los medios. El general desconoció la orden de retiro, la Contraloría lo repuso y el poder legislativo quería declarar “incompetente” al Presidente de la República.
La movilización popular en Honduras y la solidaridad de los países de América morena impidieron el golpe de la reacción.
Se impidió el golpe, la lucha continua.